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Reforma del Estado y Administración Pública



10/11/2008


XIII Congreso Internacional del CLAD

Durante el XIII Congreso internacional del CLAD (Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo) “sobre la Reforma del Estado y de la Administración Pública”, las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) ocuparon un capítulo aparte. En los paneles dedicados al tema, especialistas, académicos y funcionarios gubernamentales de la región expusieron casos y experiencias de gobierno electrónico. El caso más destacado: Bolivia y su gobierno móvil.

(Por Sabrina Díaz Rato) La semana pasada culminó en Buenos Aires la XIIIedición del congreso internacional del CLAD (Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo) “sobre la Reformadel Estado y de la Administración Pública”, uno de los eventos más relevantes para la región en materia de gestión pública. En la inauguración estuvieron el jefe del Gabinete de ministros, Sergio Masa, el secretario de Gabinete y Gestión Pública, Juan Manuel Abal Medina y la ministra de Administraciones Públicas de España, Elena Salgado junto al secretario General del CLAD, Julio César del Toro y el presidente del CLAD, Ramón Ventura Camejo, quienes firmaron el Acuerdo Parlatino (Parlamento latinoamericano). Con una asistencia de más de 2000 representantes gubernamentales iberoamericanos y destacados expertos del ámbito académico, el congreso sirvió para debatir y llevar adelante una agenda cargada de temas relacionados con la función pública y con estrategias de innovación y mejores prácticas en el ámbito estatal. De las siete áreas en las que se dividió el encuentro hubo un capítulo especialmente dedicado a las Tecnologías de la Informacióny la Comunicación(TICs) bajo el rótulo “Los desafíos del gobierno electrónico para universalizar la ciudadanía digital”, coordinado por Rogério Santana, secretario de Logística e Tecnología de Información del ministerio de Planeamiento, Presupuesto y Gestión de Brasil.

En uno de los paneles donde se habló de enfoques y experiencias de gobierno electrónico y e-participación en la región latinoamericana, el director del departamento de Gobierno y Gestión Pública del Instituto de Asuntos Públicos (INAP) de la universidad de Chile, Eduardo Araya Moreno, dio a conocer una investigación sobre el uso de las TICs por parte de los partidos políticos chilenos. De acuerdo con los primeros resultados del estudio, “los siete partidos políticos utilizan activamente aplicaciones tecnológicas como el correo electrónico, blogs, páginas web con evidencia de actualización y redes como Youtube y Facebook” y según el especialista, “las TICs se están insertando cada vez más en la dinámica institucional de los partidos políticos de manera activa”. Según señaló Araya Moreno, en su país los políticos aprovechan “un contexto donde la penetración de Internet es más alta que la mayoría del resto de los países latinoamericanos pero aún no se percibe una participación ciudadana más allá de la de algunos en los ítems de proyectos parlamentarios subidos a la web”.

Gobiernos en línea

Al turno de Ignacio Criado, del departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Madrid, se habló de interoperabilidad en el Estado como “la condición necesaria” para que los organismos gubernamentales interactúen “de manera coordinada y eficiente”. En ese sentido, para el experto, “la falta de un lenguaje común entre las distintas administraciones públicas” puede dificultar el funcionamiento del Estado, algo que -como graficó- “quedó demostrado en el atentado a las torres del 11/S o el huracán Katrina cuyas distintas agencias del Estado no trabajaron articuladamente”. Otro de los ejes de su exposición se centró en la necesidad de “armonizar las garantías de seguridad” ya que los gobiernos disponen y resguardan los datos de los ciudadanos e hizo hincapié en “superar las barreras políticas institucionales” para poder invertir en tecnologías que “ayuden a repensar los procesos de gobierno”. Por Argentina, la coordinadora del área de Formación de Funcionarios en Gobierno Electrónico del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP), Ester Kaufman, fue la encargada de disertar sobre “la información y producción de contenidos en el gobierno electrónico” haciendo referencia a los medios y al mensaje dirigidos por los gobiernos hacia el ciudadano. “Hoy la gente busca información en Google, no en las webs oficiales. Tenemos que repensar la gestión y comprender que las tecnologías y la apropiación por parte de la sociedad mutan permanentemente”. Para Kaufman, una de las claves para acompañar el uso de las nuevas tecnologías por parte de la ciudadanía está en la “generación de modelos de gestión que sigan estas mutaciones”. En ese sentido, resaltó la experiencia de gobierno móvil o m-gov en Bolivia, (uso de la tecnología móvil como canal para acercar el Estado al ciudadano) caso que fue presentado por Gabriela Niño de Guzmán García, secretaria del Consejo Municipal de La Paz durante el panel “El potencial de la telefonía celular en la transformación de la administración pública”. Según expuso la funcionaria, para sostener una política de gobierno móvil es necesario “acordar tarifas con los prestadores, dado que la Administración se hace cargo de los costes” y, por otro lado, “formar a los funcionarios que atienden al público para que sean convincentes en los argumentos con respecto a los beneficios que significan poder recibir mensajes de texto”. Producto de esta iniciativa, el gobierno boliviano presta servicio a los ciudadanos a través del celular con recordatorios de turnos médicos, informa la asignación de vacantes escolares, envía fechas de vencimientos o anuncia eventos culturales. “Lo que hizo Bolivia fue privilegiar una estrategia política con pretensión de universalidad”, concluyó Kaufman añadiendo que si los gobiernos se aseguraran de que el mensaje llega sea vía radio, mail o teléfono, “entonces recién ahí se podrá hablar de ponerse del lado del ciudadano”. ¿Cómo se mide el gobierno electrónico? Uno de los problemas señalados durante el congreso y precisado en este panel fueron los instrumentos actuales de medición de gobierno electrónico. A continuación, la opinión de Ester Kaufman. Las pautas de monitoreo y evaluación no pueden ser generalistas. Deben estar en sintonía con la planificación estratégica específica, idea ausente en muchos organismos internacionales y en los sistemas de medición de algunas universidades.Tomemos un ejemplo: el último reporte de la CEPAL, 2007. En él destacan la inconsistencia de medir al gobierno electrónico por su presencia web o por el acceso a la tecnología. Sin embargo, construyen un modelo de medición sobre las mismas bases. Uno de los modelos repudiado por ellos es el Reporte de UNPAN, que combina la presencia web con un índice de infraestructura (PCs, Internet, líneas telefónicas, celulares y televisores), más un índice de capital humano (adultos alfabetizados por país) más un índice de e-participación; todos basados en indicadores no pertinentes. Su grado de inconsistencia lo marca el mismo estudio de la CEPALcuando indica la “falta de definición clara de gobierno electrónico… (desde donde)…es posible inferir…que el gobierno electrónico se refiere únicamente a servicios ofrecidos a través de paginas de Internet” (p.56). Sorprendentemente, luego de críticas similares a los modelos e indicadores anteriores, la CEPAL, en el propio Reporte, termina utilizando los criterios descartados. El modelo resultante se asienta, fundamentalmente, sobre los portales, desde ópticas casi unidireccionales. Avanzan luego sobre la usabilidad y la utilidad de los contenidos reconociendo que (p.80) “aunque la mejor medida de usabilidad y utilidad es la opinión de los usuarios, decidimos utilizar la percepción de los responsables de informática por la dificultad y costos involucrados en la recolección de datos de usuarios”. Sobre